No hay futuro
Desde la aparición del punk, la cultura popular no fue la misma. El último gran sacudón de la música bajó nuevamente al rock al plano terrenal, luego de que éste, una vez que su Rey, Elvis, mandara a guardar sus escandalosas caderas en el placard y decidiera convertirse en un hombre bueno, apelara por la sofisticación, por los solos interminables y por los conciertos galácticos para toda la familia. A partir de ese entonces, de esa agitada primavera que se cultivó entre 1974 y 1976, y floreció en 1977, el ruido se apoderó de las calles, los ignaros se apropiaron de los instrumentos y el proletariado construyó sobre su base una vitrina política. Ya no más amor, ni paz, ni nada que se le pareciera: ahora la consigna era la negación del sistema establecido a través del choque, de la urgencia y de la provocación.
A pesar de que su impetuosidad, el vivir rápido y morir joven, ocasionó su fugacidad, quedaron su legado ideológico, musical, poético y estético. Justamente ahí radica su peligro, pues incluso el extremismo distópico o la satirización saborizada permitieron, antes que su descomposición, aferrarlo en el imaginario colectivo a partir de la interpretación. El hardcore, el post punk, la no wave, el psychobilly o el indie son el crisol de desprendimientos musicales que se sucedieron a partir de nada más que tres acordes. Por eso es el primer género que eligen los pibes cuando ingresan en las lides del rock, y también el que mejor impactó en otros estilos, más allá del hazlo tú mismo, al punto de que Bob Marley confesó que si no hubiera hecho reggae, habría tocado punk.
el punk rock con la poesía hablada, con el que aportó un punto de vista feminista e intelectual y un estilo andrógino que la convirtió en una de las cantantes más influyentes de la música rock. Desde 'Horses' hasta su último libro 'Just Kids',
Extrañísimo policial protagonizado por Josh Harnett, Lee Byung-hun (A Bittersweet Life), Elias Koteas y Eusebio Poncela, con música de Radiohead y Gustavo Santaolalla y filmada en Los Ángeles, las islas Filipinas y Hong Kong.
Una novità e un gradito ritorno per tutti gli amanti del rock, heavy metal e musica punk in città. Nel fibrillante mondo della notte milanese si aprono nuove possibilità di divertimento per chi si scatena con ritmi alternativi e apprezza le esibizioni