Revisteros de la calle Broadway preservan acervo hemerográfico
"¡Siamesas unidas por la cabeza!", reza el encabezado de una publicación mexicana que se vende en un puesto de revistas sobre la calle Broadway, en el centro de Los Ángeles. Su agrietada portada muestra que pasó por muchas manos antes de ser colocada en el anaquel, a la espera de un nuevo dueño.
El Libro Vaquero, La Novela Policiaca, Condorito, El Libro Sentimental, Memín Pinguín y El Mil Chistes son parte del extenso catálogo que se ofrece en el humilde local de la señora Gloria Mendoza, quien desde hace cuatro años se dedica a comprar, vender e intercambiar revistas nuevas y usadas.
"La gente me las vende. Unas las compro a tostón [cincuenta centavos] para venderlas a dólar", dice esta originaria del estado de Jalisco, quien se confiesa fanática de las historietas "de la vida real" traídas desde la Ciudad de México.
"A veces ponen problemas más grandes que los de uno", señala.
Por este camino "extracurricular" se relacionó con el profesor de matemática Adrián Paenza -también argentino- quien además es periodista deportivo y un apasionado del baloncesto. La amistad nació a través de su colección de libros, que combate la fría